La
sociedad era patriarcal, estaba dividida y los aborígenes pertenecían a una
clase u otra dependiendo de la riqueza. Cada isla se dividía en territorios
cuyo rey era el “Guanartame” (Gran Canaria) o el “mencey” (Tenerife), el
sistema de clases era también diferente en cada una de las islas, pero solo se
ha identificado los casos de Gran Canaria y Tenerife, donde se puede resumir
con las categorías de nobles y pueblo. La pureza entre la sangre los nobles de
alto rango era absoluta, y para llegar a ser mencey o guanarteme, se tenía que
demostrar dicha pureza. La justicia se impartía en la plaza pública.

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